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El rock peruano siguió fusionándose con los ritmos peruanos en el 2017

Nuevos artistas sorprendieron con sus producciones este año

Pese a que los medios de comunicación masiva aun lo tratan como al pariente pobre de la música peruana, el rock y, en general, la música joven hecha por peruanos, continuó durante todo el año 2017 produciendo discos sorprendentes y prometedores.

Desde el programa ‘Rock en Rojo y Blanco’, de Andina Canal Online, distinguimos como la más notable e interesante de esas producciones a ‘Procesión’, el álbum debut de El Cuarto de Juegos, en reconocimiento a una propuesta en la que se conjugan fluidamente músicas de raíces autóctonas y anglosajonas.

La sorprendente madurez exhibida por esta banda contrasta con su condición de debutantes, justo en un año pródigo en nuevos e interesantes nombres.

La fusión fue, nuevamente en 2017, el sendero musical más interesante; con trabajos como ‘Zamba Puta’ en el que la cantautora limeña La Lá amplió un poco más su eclecticismo, con acercamientos al jazz y la bossa nova filtrados por un estilo compositivo y vocal cada vez más singular.

Olaya Sound System, mientras tanto, hizo lo propio, añadiendo una vez más matices cumbieros y tropicales a sus bases reggae en su notable cuarto disco, ‘Música del mar’.

La Lá
Más extrovertida, la mezcla de rock, electrónica y elementos de costa, sierra y selva hecha por Ravelers se plasmó en un disco debut que lleva el nombre de la banda y que consideramos el más interesante de los EP (extended play o discos de corta duración) lanzados este año.

Otro nuevo nombre que sorprende, por fusionar el sonido de una banda festiva provinciana con pinceladas rockeras es el de los cusqueños La Sonora Patronal, que en 2017 también debutó discográficamente.

La ciudad imperial también atestiguó el rápido desarrollo y ascenso de Chintatá, grupo novel que en su EP ‘Tiqsimuyu’ fusiona música andina con rock en ciertos momentos áspero y en otros, progresivo y ensoñador cantado casi siempre en quechua.

Otro nuevo nombre es el de Bricheros, quinteto limeño que en su EP debut “Mundo Brichera’, evidencia su amor por la cumbia peruana instrumental y vintage, dotándola de aires contemporáneos y digitales.

A su vez, el grupo Lapondé mostró en su álbum ‘Nueva Enjundia’ por qué puede considerárseles la punta de lanza de ese aun pequeño pero prometedor movimiento de artistas jóvenes orientados a darle a la música criolla y costeña nuevos bríos; en este caso asociándola al rock ortodoxo con notables resultados.

Desde el terreno de las cantautoras, Magali Luque, también recurrió a lo costeño y lo andino en los momentos más llamativos de ‘Había una vez’, su tercer álbum

Bien situada en los predios del hip hop, la solista Karolinativa planteó en su EP ‘Familia’ el tema de la identidad musical y cultural afroperuana, con canciones en las que los ritmos negros del Perú tienen especial protagonismo.
El Cuarto de Juegos

Ya dentro de este género musical urbano, ‘REM’, el álbum de la dupla Pounda & Nomodico, tal vez sea la mejor producción de su tipo hecha este año, gracias a su eclecticismo y estética sonora futurista; no exenta de contenido social en sus letras.

Nuestro recuento no se agota en la fusión y el hip hop. Este año fue pródigo en muestras destacables de indie rock y noise pop, como los discos de Los Zapping, Teleférico, Almirante Ackbar, Submarino, Juan Gris y los trujillanos Verano del 83.

Por su parte, Francöis Peglau y La Fracaso Band, Alejandro y María Laura, Mi Jardín Secreto y los debutantes Plutonio de Alto Grado y Bruja Siberia, dejaron sentada su habilidad para elaborar canciones memorables, partiendo desde diversos estilos ya establecidos.

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