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Obesidad digital o cuando el exceso de tecnologías afecta a nuestra mente y a nuestro peso

Dos psicólogas nos explican las consecuencias que tiene el uso excesivo de las nuevas tecnologías, tanto a nivel psíquico como físico.

La psicóloga Sara Noheda, fundadora de Happy Change, nos confirma que es uno de los motivos más frecuentes en las consultas de psicólogos. “La obesidad digital se podría considerar una de las primeras adicciones que nos encontramos hoy en día en consulta. Y además abarca un rango de edad bastante amplio, situación que en otros consumos no pasa”, señala.

Podríamos pensar que las consecuencias de este consumo abusivo de contenidos digitales y redes sociales se reducen al plano psicológico -que ya es bastante-, pero está demostrado que tiene también otras tantas consecuencias físicas como aumento de peso y sensación constante de cansancio. Si tenemos en cuenta que, tal y como nos explica la psicóloga Alba Valle, fundadora de Loca Sabiduría, la pandemia ha agravado “la vida entre pantallas” y pasamos hasta el 70% de nuestro tiempo en diferentes dispositivos electrónicos y conectados a internet, parece más necesario que nunca hablar de obesidad digital.

El estrés y la insatisfacción: consecuencias inmediatas

Lo confirma Alba Valle: “Lo primero que aumenta la obesidad digital son los niveles de estrés, simplemente porque crece de una manera muy excesiva la cantidad de información que recibimos a lo largo del día. Si pensamos en la cantidad de información que recibía una persona en la época de las cavernas en comparación con la que consumimos hoy, vemos que en un solo día tenemos más información que toda la vida de una persona hace dos mil años. Esta cantidad de información, estímulos, hipótesis y situaciones nos pone en un estado de estrés porque no procesamos toda esa información y nos genera una sensación de ruido”, explica. Y hace también referencia a esa insatisfacción generalizada a la que también nos enfrentemos cada vez más. “Se sabe por varias investigaciones científicas que se han realizado, que cuanto más consumimos información en internet y en redes sociales, más suben los niveles de insatisfacción porque aumentan las comparativas que nos hacemos”, explica. Y eso también tiene consecuencias directas en nuestra autoestima y seguridad.

¿Cansancio todo el día?

La sensación de cansancio permanente que experimenta una parte importante de la población también es consecuencia del uso indiscriminado que hacemos de las tecnologías. “Generan sensación de cansancio por el estrés y la cantidad de información y de ruido. Parece que se nos consume el día, que no nos da tiempo a todas las cosas. Y es porque toda esta información nos hace percibir que la vida pasa más rápido, y esto genera sensación de fatiga. Además se produce una sensación de aburrimiento relacionada con la insatisfacción. Porque a veces estamos consumiendo información sin más, abrimos un post y no lo terminamos de leer, abrimos otro, no terminamos de leer nada… es como estar picoteando cosas sin valorar nada, sin disfrutar nada, son lecturas vacías”, apunta Valle.

La obesidad digital también es una cuestión de peso

Alba Valle confirma también que ‘comer de más’ es un comportamiento de fuga asociado directamente a la obesidad digital. “Es un desahogo de un cúmulo de tensión. Normalmente, cuando tenemos este hambre emocional, lo que hacemos al comer es desfogar emociones. Las emociones que solemos desfogar son justamente las relacionadas con miedos, estrés, insatisfacción, aburrimiento, baja autoestima y cansancio, que son las emociones que están más asociadas con las conductas de obesidad digital o dependencia tecnológica”, apunta.

“Lo emocional y la alimentación tienen casi una relación de matrimonio. Las emociones influyen en nuestros hábitos alimenticios más de lo que nos imaginamos. Cuando sientes ansiedad, te irritas con facilidad y te cuesta controlarte, cedes en muchos comportamientos. Para calmar estos estados utilizamos la comida como estímulo tranquilizador. El cerebro, ante ciertas respuestas intensas, activa áreas relacionadas con el placer y el consumir algo que nos mitigue un sufrimiento ya es placentero”, explica Sara Noheda.

¿Cómo hacer frente a la obesidad digital?

  1. Crear espacios sin tecnología: Tal y como explica Noheda, se trata de apagar el móvil en ciertos espacios o ponerlo en modo avión y silenciar los aparatos cuando hagamos tareas que requieran de nuestra atención.
  2. Practicar jornadas libres de teléfono o salir a la calle sin él: Alba Valle también propone recuperar un reloj analógico para evitar consultar el teléfono más de la cuenta.
  3. Empezar el día sin mirar el móvil: Alba Valle aconseja que tardemos por lo menos una o dos horas en mirarlo. “De esa forma nos levantamos y desayunamos tranquilamente y permitimos al cerebro despertar antes de meterle información que quizá no le aporta nada o suponga nuevos problemas o responsabilidades. Se trata de poner el foco en lo importante de ese día, poner orden, y poco a poco y tratándonos bien, siendo amables con nosotros mismos”, añade.
  4. Terminar el día sin mirar el móvil: “Se trata de establecer una hora y a partir de ese momento darnos el regalo de permitirle a nuestro cerebro ir descansando, desconectando, hacer la cena… Podemos tener también un proceso de cierre y a partir de algún momento desconectar del móvil. De esa forma, incluso aunque estemos viendo la televisión, no estamos además con el móvil, sino que podemos estar comentando algo con otra persona en el sofá”, explica Alba Valle.

FUENTE: VOGUE ESPAÑA